Cataluña está a la cola en la producción de energía solar. La lista está liderada por Castilla-La Mancha, que produce 855 MW al año

Tradicionalmente, Cataluña ha sido uno de los territorios más pioneros del Estado. Por esa razón, cuando se inició el proceso de implantación de la energía solar en España, Cataluña se reservó una cuarta parte de los megavatios que se preveían producir.

Sin embargo, nunca se acabaron de cumplir las expectativas y la iniciativa quedó a medias. Por el contrario, otras comunidades como Castilla-La Mancha –que produce 855 megavatios al año– y Castilla y León –que llega hasta los 417 megavatios– se avanzaron notablemente y ahora tienen una cuota de producción que parecía destinadaa pertenecer a Cataluña.

¿Qué ha pasado, entonces?

Hay motivos de todo tipo, desde sociales hasta políticos, pasando por los puramente económicos. JosepHuguet, conseller de Innovació, Universitats i Empresa (DIUE), cree firmemente en las posibilidades de Catalunya como potencial productor de energía solar a nivel estatal. Apunta, eso sí, a que los años de gobierno de Convergència son clave a la hora de entender la lentitud del paso de las energías tradicionales –petróleo, gas– a las energias renovables. Luego hay que considerar los motivos sociales, quizá los más determinantes a la hora de explicar la falta de implantación de las energías renovables en Cataluña.

“Ha de darse un cambio de mentalidad radical en la concepción del medio ambiente: tenemos que mentalizarnos de que con el modelo actual no vamos a ninguna parte”, asegura Carles Vivas, director general de Secartys/Solartys, una agrupación empresarial española que tiene como objetivo la internacionalización de las compañías de electrónica,
informática y telecomunicaciones.

La facturación total de sus empresas asociadas asciende a 6.000 millones de euros al año. A todos estos motivos, tanto políticos como económicos, hay que sumar los económicos. No hay ninguna empresa en Cataluña que se dedique a la producción de cubiertas fotovoltaicas, de
modo que las empresas de distribución (50 en total) e instalación (100) son las que más peso tienen en el tejido productivo del sector. Hay, eso sí, 18 compañías que fabrican componentes y que facturan un total de 120 millones de
euros en datos del 2008.En el DIUE consideran que la industria solar catalana tiene debilidades importantes, como son
el limitado número de fabricantes, la escasez de personal cualificado y que no existe ninguna entidad certificadora. Además, la coyunturaeconómica del sector es complicada debido al cambio de regulación, que ha reducido a 500 megavatios el número de megavatios ubvencionados y que ha establecido que estos sean dedicados a fachadas o tejados. Y, claro, la crisis económica ha acabado por dificultar aún más la implantación de células alrededor
de Cataluñaa.
A pesar de todo, las perspectivas son algo mejores. A iniciativa de ACC1Ó, una agencia de la Generalitat
dirigida a la promoción de la innovación en las empresas como el Grupo Alumbra, se creó un clúster fotovoltaico liderado por Secartys a través de la recién creada Solartys. Además, ya existen 15 grupos de investigación y desarrollo en universidades al margen de los grupos que actúan en el Institut de Recerca en Energia de Catalunya. Todo sea para dejar la cola de la producción de energía solar en España.

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